miércoles, 31 de agosto de 2011

Entomologia forense, para todos

¿Oviposición nocturna de moscas?

La colonización inicial del cuerpo sin vida por insectos y otros artrópodos pone en marcha el reloj biológico, que es el que utilizamos para establecer el intervalo postmortem mínimo, se ha observado que las moscas pueden colonizar el cuerpo transcurridos 10 minutos o antes tras la muerte, colonizando los orificios naturales o los orificios ocasionados por un agente externo. Sin embargo se conoce que existen diversos factores que pueden retrasar la colonización: cuerpos sin vida colonizados antes de la muerte (miasis), cuerpos vestidos, inmersos en agua, sitio del suceso, factores climáticos como nubosidad, temperatura y lluvia, sustancias toxicas, entre otras que pueden inhibir o detener por completo la actividad de las moscas adultas.

Existe la posibilidad de que la muerte se haya producido durante la noche, sin embargo durante mucho tiempo se considero que la oscuridad  inhibía la actividad de las moscas, por ello no se consideraba que ovipositen durante este periodo. Trabajos de Greenberg (1990), manifestó que existía oviposición nocturna, Singh y Bharti (2001) demostraron que la oviposición se reduce aproximadamente un 33% cuando se efectúa durante la noche, esto tiene importantes repercusiones sobre el comportamiento de los dípteros de importancia forense.

Aunque la actividad y ovoposición nocturnas se puede esperar en algunas especies en hábitats tropicales, parecen ser excepcionales en regiones templadas. En cualquier caso se hace necesaria más investigaciones en esta área, por ello se debe tener mucha prudencia en las interpretaciones forenses que tengan que ver con la datación del intervalo postmortem mínimo en cuerpos sin vida, en los cuales se sospeche que fallecieron durante horas nocturna.

Referencias bibliográficas

Greenberg, B. 1990. Nocturnal oviposition behavior of blow flies (Diptera: Calliphoridae). Journal of Medical Entomology. 27: 807-810.

Singh, D. y M. Bharti. 2001. Further observations on the nocturnal oviposition behaviour of blow flies (Diptera: Calliphoridae). Forensic Science International. 120: 124-126.

martes, 30 de agosto de 2011

Insectos asociados con Cannabis sativa

El Cannabis sativa, es una especie herbácea de la familia Cannabaceae con propiedades psicoactivas como el tetrahidrocannabinol (THC), entre otros, los insectos se pueden encontrar en el Cannabis sativa confiscado, debido a que existen especies de insectos asociados a esta planta. Al confiscar la droga y conseguir insectos, estos se pueden remitir como evidencia entomológica al entomólogo forense, el cual los examinara y determinara que especies es, cual es su distribución, si esta o no relacionado con la marihuana, entre otras respuestas, debido a que estos insectos poseen amplia distribución como plagas de productos almacenados haciendo la identificación más sencilla, pero  dificultando determinar el país de origen de la droga.

Algunas de las especies asociadas a Cannabis sativa, han sido: ejemplares del orden Díptera (Familia: Scatopsidae, Sciaridae, Stratiomyidae, Phoridae, Milichiidae y Drosophilidae), orden Coleóptera (Familia: Curculionidae, Silvanidae, Cucujidae, Mycetophagidae y Lathridiidae), orden Lepidopetera (Familia Tineidae, Pyralidae y Tortricidae), entre otras.  

Referencia bibliográfica

Smith, K.G.V. 1986. Manual of forensic entomology. British Museum (Natural History). Cornell University Press, Ithaca, New York. 147 pp.

domingo, 28 de agosto de 2011

Dermestes ater (DeGeer, 1774)

Los derméstido, perteneciente al orden coleóptera, familia Dermestidae caracterizados por presentar alas anteriores duras y correases, alas posteriores membranosas, tórax bien desarrollado y una metamorfosis completa con huevos, larvas, pupas y adultos. El género Dermestes es un grupo monofiletico, donde la presencia de estomago ciego es exclusivo para ellos.

El adulto es de unos 7-9 mm de longitud, alargado y ovalado con antenas cortas, con élitros negros. Carecen de ocelos (ojos simples) y todo el cuerpo está cubierto de pelo de color amarillo-gris. En tanto en el segmento de la tercera y cuarta parte de los abdominales esternitos, el macho adulto tiene cerdas de color dorado que lo rodea, la hembra no posee. La parte inferior del abdomen es de color marrón claro oscuro con manchas marrones en el centro y en los lados  esta característica distingue D. ater de D. lardarius (escarabajo de la despensa), que posee un color más claro. El adulto también es necrófago (Fig. 1). Posee una amplia distribución.

 La pupa es de forma ovalada, y en esta etapa el sexo de D. ater se puede determinar El par de proyecciones laterales en la parte inferior del último segmento abdominal es carnosa en la hembra con respecto al macho (Fig. 2).

La larva recién nacida es de color blanco con filas de cerdas oscuras, pero el cuerpo se oscurece gradualmente después de cada muda. A medida que la larva madura, el color va del marrón rojizo al negro. Tiene una raya amarilla discontinua que corre a lo largo de la mitad de la espalda y es de aproximadamente 10 a 14 mm de largo. También tiene un par de urogonfos de amplia base en el noveno segmento abdominal, porque el decimo es hacia arriba y hacia adentro, hacia el cuerpo. Las larvas son caníbales en todos los estadios  con un comportamiento voraz. El tamaño promedio del instar I es de 2,44 mm, con la capsula de la cabeza que mide 0,24 mm de longitud. Morfológicamente, los estadios son similares, salvo la variación de tamaño. Todas las edades constarán de 13 segmentos con una distribución de 3 de 10 segmentos torácicos y abdominales. Los siempre completamente esclerotizado y pigmentado y no están fuertemente curvados. Un urogonfo es un proceso en el último segmento de las larvas de insectos determinados. Este carácter distintivo del urogonfo D. ater lo diferencia de  D. lardarius, cuyo urogonfos se encuentran  hacia arriba y atrás del cuerpo, y D. maculatus, cuyo urogonfos apuntan segmentos torácicos y abdominales son similares en aspecto dorsal, pero cada uno de los tres segmentos torácicos normalmente lleva un par de patas (Fig. 3).
El huevo es alargado y mide alrededor de 1,9 mm de largo x 0.48 mm de ancho es de color blanco nacarado. El período de incubación varía de 3 a 6 días (media 4,5 días).

Ciclo de vida: El huevo eclosiona en unos dos días a 35 °C y seis días a 21 °C. El desarrollo larvario es de unos 19 días durante seis o siete estadios a 35 °C y 50 días durante siete a nueve estadios a 21 °C. El número variable de instares depende de factores como el sexo y la disponibilidad de alimentos y agua. La humedad es también un factor importante en el desarrollo de las larvas. A 25 °C, el desarrollo larvario es de 50 días a 80% y el 60 a 70 días el 40% de humedad relativa. El desarrollo pupal tarda unos cinco días a 35 °C y 12 días a 21 °C. Para los adultos, el período de preoviposición es de cuatro días a 30 °C y 33 días a 25 °C, seguido de un período de oviposición de dos meses. Una hembra pone un solo huevo o lotes de 17 a 25 huevos, mientras que el número de huevos puestos por una hembra en su vida va desde 200 hasta 800 huevos. A los 21° C, los machos adultos D. ater y las hembras pueden vivir hasta 169 y 173 días, respectivamente.

El ciclo de vida de Dermestes ater, al igual que en otros insectos la temperatura y la humedad son parámetros que ocasionan fluctuaciones en el desarrollo, la mayoría de la tablas de vidas se realizan bajo condiciones constantes encontrando ciclos de vidas más cortos o más largos, sin embargo cuando se tratar de datar la fecha de muerte comparando con los datos obtenidos y los datos reportados en la bibliografías, esta determinación del intervalo postmortem mínimo no son congruentes, porque el clima puede variar en cuestiones de horas acelerando o retrasando los procesos de putrefacción del cuerpo sin vida y la llegada de insectos a este. Estos datos de desarrollo pueden ser precisos para las respectivas localidades donde los estudios se realizaron, pero el uso práctico de estos datos en localidades donde se encuentre un cuerpo en estado avanzado de descomposición, debe utilizarse con precaución. Se ha encontrado que el desarrollo de las larvas ocurre más rápidamente en sitios donde la humedad es alta, por ello en los países a lo largo del Ecuador con climas tropicales (26,5 ± 5,5 º C, la media del día y temperatura de la noche y  alta humedad relativa  (80 ± 10%), el desarrollo es más rápido.

Autores como, Kumara y col, 2009, estudiaron la entomofauna de un cuerpo sin humano en un estado avanzado de descomposición, encontrado en una casa en la zona residencial Bukit Mertajam, Penang, Malasia, logrando datar que los coleópteros de la especie Dermestes ater (DeGeer) colonizaron el cuerpo en una etapa relativamente temprana de descomposición. En trabajos anteriores Smith (1986), concluyo que los derméstidos aparecen por primera vez entre 3 y 6 meses postmortem, Early y Goff, (1987) reportaron la presencia de derméstidos de 3 a 10 días; Anderson y Vanlaerhoven (1996) reportaron larvas 21 días después del deceso; Byrd y Castner, (2001) han reportado excremento asociados a restos cadavéricos de 4 meses a 10 años, aunque varios trabajos han reportado distintos tiempos de llegada de estos coleópteros, se conoce que ellos llegan en un estado avanzado de descomposición y esto dependerá de la causa de muerte y el lugar del deceso. De igual forma se ha logrado reportar restos de la familia dermestidae en sedimentos de la cavidad abdominal de un esqueleto perteneciente a un enterratorio múltiple del sitio Alero Mazquiarán, Provincia de Chubut, Argentina, el fechado asociado arrojó una antigüedad de 212 ± 35 años (Fugassa y col, 2008), esto indica que la importancia del uso de estos coleópteros para datar la muerte no solo se realiza en cuerpo sin vida recientes, también en cuerpos  de muchos años, así como en momias, de esta manera se puede datar mediante el C14 la fecha en el coleóptero sin causar daños a las momias. 
Este coleóptero es usado en colecciones de museos para la limpieza de huesos, de igual forma en estudios de antropología forense se ha usado para limpiar resto de tejidos, así como para recuperar proyectiles, entre otras cosas.

Referencias bibliográficas

Anderson, G. y S. Vanlaerhoven. 1996. Initial studies on insect succession on carrion in South Western British Columbia. Journal of Forensic Sciences 41: 617-625.

Beal, R.S. 1991. Dermestidae (Bostrichoidea) (including Thorictidae, Thylodriidae). Carpet beetles, Hide beetles, Larder beetles. Immature Insects, Vol. 2 (ed. by F.W. Stehr), 434-439 pp. Kendall/Hunt Publishing Co., Dubuque, IA.

Bujang, N. y P. Kaufnan. 2010. Black larder beetle, incinerator beetle, Dermestes ater DeGeer (Insecta: Coleoptera: Dermestidae). University of Florida. Disponible en: http://edis.ifas.ufl.edu/pdffiles/IN/IN86600.pdf

Byrd, J. y J. Castner. 2001. Forensic Entomology The utility of arthropods in legal Investigation. CRC Press LLC. 400 pp.

Byrd J, y J. Castner. 2009. Insects of forensic importance. In Byrd J, Castner JL (Editors), Forensic Entomology: The Utility of Arthropods in Legal Investigations (2nd Edition). pp. 97-100. CRC Press, Boca Raton, FL. 688 pp.

Coombs CW. 1981. The development, fecundity and longevity of Dermestes ater DeGeer (Coleoptera: Dermestidae). Journal of Stored Products Research 17: 31-36.

Díaz, W., M. Anteparra y A. Hermann. 2008. Dermestidae (Coleoptera) en el Perú: revisión y nuevos registros. Rev. Peru Biol. 15(1): 15-20.

Early, M. y Goff, M.L. 1987. Arthropod succession patterns in exposed carrion on the island of Ohio Hawaii. Journal of Medical Entomology 23: 520-531.

Fugassa, M., P. Martinez y N. Centeno. 2008. Examen paleobiológico de sedimentos asociados a restos humanos hallados en el sitio arqueológico Alero Mazquiarán, Chubut, Argentina. Intersecciones en Antropología. 9: 3-9.

Gusik, S. s/f. Osteo Prep Lab, Busy Beetles.  Smithsonian National Museum of Natural History. Disponible en: http://vertebrates.si.edu/opl/busy_beetles.html

Hava, J. 2003. World Catalogue of the Dermestidae (Coleoptera) (Series. Studie a Zpravy Oblastniho Muzea Praha-Vychod; Supplement 1). Brandys nad Labem, Prague.

Kiselyova, T. & J. McHugh. 2006. A phylogenetic study of Dermestidae (Coleoptera) based on larval morphology. Systematic Entomology, 31: 469–507.

Kumar P., C. Jayaprakas, B. Singh, y K. Sengupta. 1988. Studies on the biology of Dermestes ater (Coleoptera: Dermestidae) - A pest of silkworm pupae and adults. Current Science 57: 1253.

Kumara, T., A. Abu Hassan, M. Che Salmah y S. Bhupinder. 2009. The infestacion of Dermestes ater (De Geer) on a human corpse in Malaysia. Tropical Biomedicine. 26(1): 73-79.

Miller, M., W. Lord, M. Goff. B. Donnelly, E. McDonough y J. Alexis. 1994. Isolation of amitriptyline and nortriptyline from fly puparia (Phoridae) and beetle exuviae (Dermestidae) associated with human remains. J. forensic Sci. 39: 1305-1313.

Mroczkowski, M. 1968. Distribution of the Dermestidae (Coleoptera) of the world with a catalogue of all known species. Annales Zoologici, Warszawa, 26: 15-191.

Pradip K, C. Jayaprakas, B. Singh y K. Sengupta. 1988. Studies on the biology of Dermestes ater (Coleoptera: Dermestidae), a pest of silkworm pupae and adults. Current Science, 57(2): 1253 p.

Robinson W. 2005. Handbook of Urban Insects and Arachnids. Cambridge University Press, New York. 472 pp.

Roth L, y E. Willis E. 1950. The oviposition of Dermestes ater DeGeer, with notes on bionomics under laboratory conditions. American Midland Naturalist 44: 427-447.

Smith, K.G.V. 1986. Manual of forensic entomology. British Museum (Natural History). Cornell University Press, Ithaca, New York. 147 pp.

viernes, 26 de agosto de 2011

Chrysomya megacephala (Fabricius, 1794)

Las moscas de la especie Chrysomya megacephala (Fig. 1) son grandes con un tamaño de más de 9,5 mm de largo. Los adultos son de color verde metálico brillante con borde negro en los segmentos abdominales segundo y tercero, el espiráculo anterior de color negro o marrón oscuro. En la figura 2 se muestra el detalle de la genitalia del macho (cercos y surstilos) en vista posterior, mientras que en la figura 3, se muestra el ala de esta especie.

El dimorfismo sexual de los ojos es una impresionante propiedad de muchas especies de insectos. Van Hateren y col. (1989), estudiaron la zona brillante del ojo en C. megacephala, la cual se encuentra en el macho, esto permitió evidenciar el marcado dimorfismo sexual entre la distancia ocular que posee la hembra, y la reducción de esta distancia en el macho asociada a esa región especializada (Fig. 4).  La gena debajo de los ojos es generalmente de color amarillo a naranja (Siriwattanarungsee y col. 2005).
Las larvas son vermiformes, acéfalas, su extremo anterior aguzado posee las estructuras bucales (esqueleto cefalofaríngeo), con esclerito parcialmente pigmentado.  Su extremo posterior se encuentra el espiráculo posterior con peritrema abierto muy pigmentado y botón  imperceptible (Florez y Wolff, 2009), en el interior del peritrema podemos apreciar las aberturas espiraculares que son usadas como carácter diagnostico del estadio de la larva, la cual es estudiada para datar el intervalo postmortem mínimo en cuerpos sin vida en estados avanzados de descomposición.

El ciclo de vida de esta especie comprende huevo, tres instares, pupa y adulto. Previo al estadio de pupa se presenta una fase postalimentaria, llamada también prepupa, durante la cual la larva cesa de alimentarse y abandona el sustrato en busca de un sitio apto para pupar (Greenberg, 1990). En la Universidad de Carabobo se están llevando a cabo estudios de tablas de vida y dimorfismo sexual de esta especie, debido a que ha sido la especie colectada con mayor frecuencia en el proyecto de servicio comunitario, en estudios previos en cuerpos sin vida de ratas, Liria en el 2006, reporta a Chrysomya megacephala durante el cuarto, quinto y el decimo primer día con 33 individuos.

Es una especie reportada por muchos autores como evidencia entomológica para la datación del intervalo postmortem mínimo, llegando en las primeras oleadas, además de ser una especie reportada en casos de miasis (Sukontason, y col., 2005). 

Referencias Bibliográficas
Amat, E., M. Vélez y M. Wolff. 2008. Clave ilustrada para la identificación de los géneros y las especies de califóridos (Diptera: Calliphoridae) de Colombia. Caldasia. 30(1):231-244.

Florez, E. y M. Wolff. 2009. Descripción y clave de los estadios inmaduros de las principales especies de Calliphoridae (Diptera) de importancia forense en Colombia. Neotropical Entomology. 38(3): 418-429.

Liria, J. 2006. Insectos de importancia forense en cadáveres de ratas, Estado Carabobo Venezuela. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud. 23(1): 33-38.

Siriwattanarungsee, S., K. Sukontason, B. Kuntalue, S. Piangjai, J. Olson y K. Sukontason. 2005. Morphology of the puparia of the housefly, Musca domestica (Diptera: Muscidae) and blowfly, Chrysomya megacephala (Diptera: Calliphoridae). Parasitology Research, 96(3): 166-170.

Sukontason, K., P. Narongchai, D. Sripakdee, N. Boonchu, T. Chaiwong, R. Ngern, S. Piangjai y K. Sukontason. 2005. First report of human myasis caused by Chrysomya megacephala and Chrysomya rufifacies (Diptera: Calliphoridae) in Thailand, and its implication in forensic entomology.  Journal Medical Entomology, 42(4): 702-704.

Van Hateren, J., R. Hardie, A. Rudolph, S. Laughlin y D. Stavenga. 1989. The bright zone, a specialized dorsal eye region in the male blowfly Chrysomyia megacephala. Journal of Comparative Physiology A., 164: 297-308.

domingo, 21 de agosto de 2011

Séptimo Boletín Informativo

Boletín Informativo Vol. 3 No. 1, Julio 2011

Servicio Comunitario de Entomología Forense, Universidad de Carabobo

ENTOMOnoticias

“Proyecto de Servicio Comunitario en Entomología Forense, del Departamento de Biología, Universidad de Carabobo”; resulto ganador del concurso mejor cartel de estudiante de pregrado, el cual fue presentado en el XXII Congreso Venezolano de Entomología, Carabobo 2011. Del 11 al 14 de julio de 2011.

SABÍAS QUE...

El simple vuelo de una mosca, puede poner tras las rejas a delincuentes que ante la escena del crimen se hacen llamar inocentes. Muchas coartadas son desbaratadas gracias a los análisis efectuados con la evidencia entomológica encontrada por los expertos en entomología forense en el sitio del suceso, permitiendo despejar las incógnitas que rodean el hallazgo de algunos cuerpos sin vida en estado de descomposición.

Estos insectos son los primeros en llegar a la escena del crimen, colonizando los orificios naturales o heridas presentes en el cuerpo sin vida. “Hasta hace muy poco tiempo, los investigadores veían en los gusanos de los cuerpos sin vida una simple señal de putrefacción que había que limpiar de inmediato, en lugar de considerarlos muestras potencialmente significativas”. 

Biografía de un Entomólogo Forense

Concepción Magaña

Laboratorio de Antropología Forense. Instituto Anatómico Forense de Madrid. Ministerio de Justicia. España.

La Dra. Concepción Magaña, es Licenciada en Ciencias Biológicas de la universidad Complutense de Madrid, Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Consumo y Control de Calidad por la Facultad  de Ciencias Químicas, Especialista en Antropología Forense por la Facultad de Medicina de Madrid y Especialista en Entomología Forense.

Actualmente la Dra. Magaña, realiza su trabajo en el Instituto Anatómico Forense de Madrid, emitiendo los informes que solicitan los medico forenses con el fin de proporcionar información sobre la data y, si es posible, circunstancias de la muerte, sobre unos cuerpos sin vida a los que, por circunstancias especiales, no se les pueden realizar una autopsia convencional.

Desde el 2004, la Dra. Magaña ha dictado el curso de entomología forense en la Universidad Central de Venezuela (Maracay, Estado Aragua), dentro del postgrado en entomología que dicta dicha casa de estudio.

“Creo que ya es hora de que desaparezca la figura del forense aislado que hemos tenido hasta ahora y que se de paso a la creación de cuerpos multidisciplinarios que integren el medico forense, antropólogo forense, odontólogo forense, entomólogo forense, entre otros especialistas, para dar resolución a los casos”.

Insectos como evidencia en robos y tráfico de bienes culturales

Los bienes culturales son un conjunto de bienes muebles o inmuebles, materiales e inmateriales, de propiedades particulares, que representan un valor único e irreparable desde el punto de vista histórico, artístico y científico, por ello deben ser protegidos y conservados de agentes ambientales como la temperatura, humedad, intensidad lumínica, agentes biológicos como microorganismos e insectos y causas antropogénicas como manipulación de piezas, instalaciones, robo y tráfico ilícito de obras de arte.

El robo, la destrucción, el saqueo o el contrabando de bienes culturales afectan de manera muy adversa a la identidad cultural de los pueblos. El robo, parece ser el delito más conocido, debido a la sustracción de cuadros, esculturas y piezas de colección que tendrían interés de compradores nacionales, internacionales y coleccionistas aficionados, que estarían dispuestos  a pagar grandes sumas de dinero con el fin de poseer la obra anhelada, por ello los museos que cuentan con antiguos y deficiente sistemas de seguridad, y poseen obras muy valiosas y reconocidas son los más susceptibles al robo.  Con respecto a los ladrones expertos, el delito que ocurre con más frecuencia es el robo de pinturas. Ha sucedido en muchos casos, la elección, por parte de los delincuentes, de las telas que van a robar, estas son escogidas cuidadosamente dejando las de menor valor de lado.

El tráfico ilícito se refiere a la perdida sistemática y creciente de nuestra identidad como pueblo y como nación. El número de intermediarios en el tráfico puede ser elevado, ya después de 4 o 5 pasajes por diversas personas, ya casi no se puede determinar el origen del objeto, sin embargo la entomología forense puede ser una herramienta útil en casos donde el bien cultural este afectado por insectos, lo cual nos puede indicar que el sitio de suceso donde proviene ese bien cultual hay un problema por insectos plagas, de igual forma existen obras de arte las cuales fueron elaboradas con madera que puedo estar infestada por larvas de coleópteros las cuales pueden tardar en estado larval más de 30 años dentro de la madera pudiendo indicar una falsificación de una escultura por ejemplo. El traslado de obras de artes en vehículos se puede encontrar fragmentos de insectos adheridos al vehículo, si alguna de estos insectos encontrados es endémico puede conocerse la ubicación geográfica primaria del desplazamiento del vehículo.

En el interior de las obras de arte se pueden encontrar termitas, pececillos de plata, larvas de mariposas y coleópteros, siendo estos últimos de mayor diversidad. Se pueden mencionar algunas familias del orden coleóptera de interés museístico por ser plagas, que sin embargo nos pueden aportar información de las condiciones del museo correlacionando una obra de arte con este. La familia Lucanidae, Bruprestidae, Scolytidae, Curculionidae, Cerambycidae, pueden ocasionar galerías internas dentro de marcos de madera en obras de artes o esculturas de madera, mientras que representantes de la familia Dermestidae, Anobiidae, Cleridae, ocasionan daños a momias, vestimentas, herbarios, granos almacenados entre otros.

Una vez que la obra de arte es robada y ha sido trasladada, en el vehículo se encuentran mosquitos, moscas, mariposas y otros insectos adheridos a la parte anterior del vehículo, lo cual, se puede tomar como evidencia del recorrido realizado por el ladrón, haciendo uso de claves taxonómica, técnicas moleculares o morfometría geométrica para su identificación.

La entomología forense puede brindar un apoyo a las ciencias forense, no solo en la datación del intervalo postmortem mínimo, sino en otros hechos delictivos como comercio ilegal de alimentos, drogas y bienes culturales.
Referencias bibliográficas

INTERPOL. Obras de arte robadas. Disponible en: http://www.interpol.int/Public/WorkOfArt/DefaultEs.asp

Valcarcel J. y E. Álvarez. 1997. Comentarios sobre la toxicidad de algunos productos conservantes de uso común en entomología. Bol. S.E.A. 18: 57-60.

Yela, J. 1997. Insectos causantes de daños al patrimonio histórico y cultural: caracterización, tipos de daños y métodos de lucha (Arthropoda: Insecta). Bol. S.E.A. 20: 111-122.

jueves, 11 de agosto de 2011

Importancia de los parámetros ecológicos sobre el desarrollo de los insectos de importancia forense

Para determinar el intervalo postmortem, es fundamental saber cuales insectos se encuentran en la zona, por tal razón, el primer estudio es identificar la entomofauna asociada a la descomposición cadavérica del lugar. Este intervalo Postmortem mínimo (IPM) puede ser usado para confirmar o refutar la coartada de un sospechoso y para ayudar en la identificación del tiempo de muerte de víctimas en donde los estudios de la anatomía patológica clásica es muy complicada, por el estado avanzado de descomposición, enfocando la investigación dentro de un marco correcto de tiempo, la cual puede llegar a ser vital en la investigación de un homicidio.

El problema de la determinación del tiempo transcurrido desde la muerte es complejo y debe ser tratado con mucha cautela, ya que existen con frecuencia muchos factores desconocidos, que hacen difícil llegar a unas conclusiones definitivas. El ambiente es esencial cuando se va a estimar el IPM, dado que el desarrollo de cualquier insecto está influenciado por las condiciones ambientales y el microclima. Los factores ambientales más importantes a tener en cuenta son la temperatura, la humedad relativa, pluviosidad, irradiación solar, y nubosidad. Además se considerar el tipo de vegetación, follaje, cobertura y desniveles. Son variables los parámetros ecológicos que se pueden encontrar, por ello se pudiesen dividir en dos grupos:

-          Factores bióticos. Son los organismos vivos que interactúan con otros seres vivos, se refieren a la flora y fauna de un lugar y a sus interacciones. Estos envuelven a todos aquellos organismos que afectan de manera directa o indirecta la vida y el desarrollo de los insectos de interés. Entre estos encontramos:

Disponibilidad de alimento: El tamaño del cuerpo limita la disponibilidad de alimento y por lo tanto a la supervivencia de las larvas de insectos que se alimentan del cuerpo. También puede existir competencia por el recurso o acción de los necrófilos sobre las larvas necrófagas que son de mayor interés.

Competencia intraespecifica: ocurre cuando los miembros de la misma población necesitan hacer uso del mismo recurso de un ecosistema. Este tipo de interacciones trae como resultado la reducción del tamaño de las larvas y por ende reducción en el número y fecundidad de los adultos.

Competencia interespecifica: ocurre entre individuos de diferentes especies que comparten un recurso común en la misma área. Si el recurso no es suficiente para mantener ambas poblaciones, el resultado es una reducción en la fertilidad, el crecimiento y la supervivencia de una o más especies.

Por ejemplo, Chrysomya albiceps (Familia Calliphoridae) es altamente dominante sobre las demás es­pecies determinadas, y se evidencia un comportamiento alimentario agresivo y depredador sobre larvas de otras especies. En cautiverio se observa caniba­lismo sobre ejemplares de la misma especie.

Depredación y parasitismo: La depredación es un tipo de interacción biológica en la que una especie (el depredador) caza a otra (presa), para subsistir. Un mismo individuo puede ser depredador de algunos seres y a su vez presa de otros. Por otro lado en el parasitismo una de las especies (el "huésped" u "hospedador") ve mermada su aptitud reproductiva. La otra (el "parásito") se beneficia de la relación lo que se traduce en que obtiene una mejora de su aptitud reproductiva. El parasitismo puede ser considerado un caso particular de depredación o, para usar un término menos equívoco, de consumo. Todos estos procesos intervienen por ende en el desarrollo de las larvas, el tamaño, la fecundidad y en la posible sucesión que se da en el cadáver, lo que pudiese ser engañoso en algunos casos.

-          Factores Abióticos: son los distintos componentes que determinan el espacio físico en el cual habitan los seres vivos. Son los principales frenos del crecimiento de la población. Varían según el ecosistema de cada ser vivo. Entre los más importantes tenemos:

Localización geográfica: Las bioregiones de cada país, la tierra, los desniveles de la misma y los factores climáticos dentro de estos afectan la sucesión de la fauna y la tasa de descomposición del cadáver. Varios autores indican que diferencias microambientales en el trópico, en combinación con otros factores, hacen que exista un mayor control sobre la sucesión de los artrópodos, indican además que los insectos que acuden a cadáveres en descomposición son influenciados por el periodo del año y las condiciones ambientales particulares de cada sitio. En cambio en países con una estacionalidad muy marcada es más probable que la variación de la sucesión sea mucho mayor, por la fuerte diferencia climática que se puede presentar.

Además otra variable que es factible de considerar es el hecho que muchas especies de interés forense demuestran una distribución geográfica restringida, en función de las condiciones climáticas y los accidentes geográficos presentes en las distintas áreas. En el caso de los cuerpos sumergidos, se hace difícil generalizar respecto a la sucesión ecológica debido a que las condiciones del medio acuático son muy cambiantes en los distintos tipos de ambientes, ya sean agua salada, dulce o salobre, tamaño del cuerpo de agua, profundidad, cause, y otros factores afectan la posible colonización de los insectos. Además, en estos ambientes no existen insectos acuáticos puramente necrófagos, solo hay algunos facultativos y en general utilizan al cadáver como refugio. Si alguna porción del cadáver emerge será colonizada por los insectos necrófagos propios de una sucesión al aire libre, estudios han compararon las sucesiones que se desarrollan en los distintos tipos ambientes y arribaron a la conclusión de que la abundancia de las especies de insectos se relaciona mucho más con el tipo de ambiente que con los estados de descomposición del cadáver.

En el país se presentan muy diferentes situaciones climáticas, pudiendo encontrar tipos climáticos como: tropical desértico, tropical estepario, tropical de sabana, tropical monzónico, tropical de selva, templado de altura siempre lluvioso, templado de altura, páramo de altura, glacial de altura.

Temperatura y humedad: La temperatura y humedad de cada sitio de muestreo influencian los ciclos de vida de los dípteros (e insectos en general) que se desarrollan en el cuerpo. La precipitación, la temperatura y la humedad relativa influyen en el estado de descomposición, así como en la abundancia, la diversidad y la composición de la fauna entomológica. El crecimiento total depende de la temperatura por que las relaciones bioquímicas por las cuales se rige el desarrollo de estos insectos son termo-dependientes. Algunos autores sugieren que diferencias microambienales en el trópico, en combinación con otros factores, hace que exista un mayor control sobre la sucesión de artrópodos, ya que se producen solapamiento de especies, rápido desarrollo de las larvas y una tasa acelerada de deterioración de los tejidos.

Luz y sombra: son factores de gran importancia, la exposición solar directa actúa como un catalizador que estimula la actividad larval, la presencia de un techo (natural o artificial) altera el proceso de descomposición y lo protege de la precipitación e insolación que deseca el cuerpo y lo hace inadecuado para el desarrollo de las larvas, lo que trae consigo la migración de las larvas en edad temprana debido a las condiciones inhóspitas. Se a podido encontrar en algunos casos como los dípteros del la familia Sarcophagidae y Calliphoridae pueden preferir lugares soleados pero también los de la familia Calliphoridae tienen preferencia por los lugares con sombra (a diferencia de los Sarcophagidae).

Estacionalidad y periodicidad diaria: estos factores deben ser tomados en cuenta a la hora de la remoción del cadáver del sitio, de la misma manera se debe tener en cuenta los días anteriores al suceso (de tener el cuerpo una semana o mas de muerto) ya que son determinantes también en los procesos de desarrollo de las larvas, siendo estos factores que modifican la temperatura, humedad y radiación.

Venezuela está bajo la influencia de la hondonada intertropical de bajas presiones ecuatoriales, como consecuencia de la circulación general de la atmósfera el aire carece de humedad de diciembre a abril y se humedece en mediados de abril a noviembre, sin embargo procesos climáticos como el calentamiento global, aunado a las variaciones climáticas pueden hacer que estos fenómenos cambien, por lo que también lo harán las estaciones. Sin embargo por la marcada estacionalidad (temporada seca y de lluvias) que posee Venezuela el crecimiento, desarrollo y posible sucesión de especies se puede dar de manera continua y en un tiempo relativamente corto.

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